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  • Nicholas Sheehy LC

Vacaciones para el hombre del Reino



Muchos están en un período de vacaciones. ¿Cómo vive el hombre de Reino su tiempo de vacaciones? Primero, veamos qué espera el mundo del tiempo de vacaciones.


Aquí podemos identificar diversas actitudes delante de las vacaciones. Algunos nunca quieren descansar de su trabajo. Puede haber diversas causas para esta actitud. Puede ser que se quiere sentir indispensable. Quiere hacer creer que su empresa no podrá seguir bien si no está él presente. Otros pueden querer evitar las vacaciones porque son avaros y quieren estar siempre trabajando y sacando más dinero para su propio uso. Otros pueden evitar las vacaciones porque no les gustan las actividades que les esperan en este período. No quieren más tiempo de convivencia con sus familiares y amigos. O no les gusta ir al mar, o a la montaña, o dónde parece que van a tener que ir.


Otros quieren estar siempre en vacaciones. Incluso cuando es tiempo de trabajo, siempre están buscando algún fuente de esparcimiento. Anhelan el tiempo de vacaciones porque se imaginan más tiempo para diversión y relajamiento de lo que pueden esperar durante el tiempo normal.

Puede haber presión social para tener vacaciones que llaman la atención y causan envidia de los compañeros de uno y de su grupo social. Uno quiere ir de vacaciones para regresar al trabajo o a la universidad y poder presumir el propio viaje. Ahora está el fenómeno del “selfie” que aumenta la presión que sienten algunos, comparando lo que postean en las redes sociales en comparación con sus amigos y conocidos.


A veces, las vacaciones pueden terminar causando más preocupación que el descanso que deben de dar.


Para el hombre, las vacaciones son una pausa de su ritmo ordinario de trabajo para poder volver a sí mismo, para volver en sí y encontrarse consigo mismo, con los demás y con Dios.

Tantas veces en este mundo, parece que vivimos fuera de nosotros mismos. No tenemos ese centro en nosotros que es necesario para tener una profunda paz. Vamos buscando la paz en cualquier entretenimiento y casi parece que la reflexión es enemigo de nuestra felicidad. Pero esa reflexión es necesario para saber quiénes somos, a dónde vamos y queremos llegar, etc.


En las vacaciones, ojalá tengamos más tiempo para la reflexión. Es bueno tomar un rato y pensar sobre la propia vida. ¿Cuáles son tus anhelos, tus sueños? ¿Cómo vas avanzando en el plan que has trazado para tu vida? ¿Qué quieres? La claridad que puedes alcanzar ahora te ayudará durante toda la vida.


También es momento para encontrarse con los demás. Muchas veces en el ajetreo de la vida ordinaria, no tenemos siempre la oportunidad de encontrarnos profundamente con las personas que siempre nos rodean. En las vacaciones tenemos la oportunidad de convivir con familia y con buenos amigos. Ciertamente es hermoso conocer a personas nuevas en las vacaciones, pero el hombre de Reino nunca desaprovecha la posibilidad de conocer más a fondo a las personas más cercanas durante las vacaciones. Hay muchas maneras de hacerlo. Puede ser en compartir un amanecer o un atardecer. Puede ser una caminata en un bosque, por la montaña, en la playa, lo que sea. Puede ser compartiendo la experiencia de preparar un postre o la cena de los amigos que están en vacaciones. Muchas veces, es una gran ayuda desconectarse un poco de las redes sociales, teléfono, preocupaciones de trabajo, para poder conectarse con los demás.

Vive feliz quien vive y se desvive para los demás. Las vacaciones son una oportunidad para lograr esto para el hombre del Reino. No piensa solo en su propia comodidad, sino sobre todo en cómo hacer descansar a los demás.


Es tiempo de conocer más profundamente a Dios. Muchas veces, las obligaciones y la tendencia a la comodidad y la flojera son un obstáculo en desarrollar nuestra relación con Dios. Que el tiempo de descanso que ofrecen las vacaciones sirva para permitir un espacio especial a Dios. Puede haber una meditación extra o un buen rato pasado en frente de Cristo en la Eucaristía. A veces nos podemos encontrar en un lugar más apartado, pero siempre debemos de buscar la oportunidad de llegar a misa los domingos. ¡Las vacaciones no son vacaciones lejos de Dios!


Si el hombre de Reino sabe aprovechar las vacaciones, le llevan a un encuentro consigo mismo, con los demás y con Dios. Sirven como una pausa en el camino que le lleva a Dios.


Preguntas para la reflexión personal:

1. ¿Qué son mis prioridades en mi tiempo de vacaciones?

2. Aunque es un tiempo de mayor descanso, ¿tengo algún proyecto de autoformación?

3. ¿Cómo es mi hábito de lectura durante las vacaciones?

4. ¿Busco una oportunidad para acercarme más a Dios en las vacaciones?

5. ¿Puedo aprovechar para tomar un descanso de los medios de comunicación social?


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