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  • Nicholas Sheehy LC

Pidiendo por lo que necesitas


Lk 11, 1-4


Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos”. Entonces Jesús les dijo: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación”.


Jesús enseñó a los discípulos el Padre Nuestro como una forma perfecta de oración. No es la única forma de orar, pero es un modelo para toda nuestra oración. Tradicionalmente, hablamos de siete peticiones dentro de la oración del Padre Nuestro. Al leer hoy la versión registrada en el Evangelio de Lucas, nos perdemos la tercera petición que es que se haga la voluntad de Dios en el cielo y en la tierra.


¿Qué es lo que necesitas hoy? Las primeras peticiones hablan de alinear nuestra voluntad con la voluntad de Dios. Reconocemos y reconocemos la majestad de Dios. Nos comprometemos a trabajar para extender su Reino. Las últimas peticiones piden nuestras necesidades básicas. Pedimos sustento, perdón y protección contra el mal.


El Padre Nuestro nos da espacio para retroceder y colocarnos una vez más en las manos del Padre Celestial que nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Él sabe lo que necesitamos antes de que lo pidamos, pero al pedirlo, preparamos nuestro corazón para recibir sus dones. La oración ensancha nuestros corazones, por así decirlo, para que la grandeza de la gracia de Dios pueda inundar y apoderarse.


¿Necesitas concentrarse en alinearse con la voluntad de Dios o necesita algunas necesidades básicas? Cada oración tiene un propósito, y el Padre Nuestro nos ilumina sobre los posibles propósitos de nuestra oración. Las primeras peticiones se pueden utilizar para alinear nuestra voluntad con la voluntad de Dios. Cuando oramos "santificado sea tu nombre", estamos aprendiendo a enfocarnos en la gloria de Dios. Es muy fácil para nosotros quedar atrapados en nosotros mismos. Jesús nos invita a pensar más en Dios y menos en nosotros mismos. Cuando oramos “danos hoy nuestro pan de cada día”, recordamos que dependemos plenamente de Dios. Renovamos nuestra confianza y confianza en él.


Nuestra oración debe amoldarse a las circunstancias actuales. Jesús nos enseña diferentes tipos de oración en el Padre Nuestro para adaptarse a estos diferentes momentos. "Para todo, hay una temporada". (Ecl. 3: 1) No quiere que oremos siempre lo mismo, aunque siempre deberíamos estar buscándolo. Nuestra oración cuando tenemos cinco años no es la misma que cuando tenemos cincuenta, aunque es de esperar que siempre estemos buscando una vida de gracia. Cuando sintonizamos nuestras almas con la voz de Dios en nuestras vidas, podemos responder mejor a lo que Él nos pide y aumentar la felicidad en nuestras vidas.


Nuestra felicidad depende de dejar que Dios entre en nuestras vidas. El Padre Nuestro es un gran medio para orar de tal manera que Dios ocupa el primer lugar en nuestras vidas.


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