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  • Nicholas Sheehy LC

¡Marcia, Marcia, Marta! - cuando los hermanos dificultan seguir a Jesús


Lc 10, 38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: “Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude”. El Señor le respondió: “Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará”.


El programa de televisión "La tribu de los Brady" mostró mucha rivalidad entre hermanos. La hija del medio, Jan, a menudo se representaba como celosa de su hermosa hermana mayor, Marcia. Su frustración a menudo se convertía en una perorata infantil de "Marcia, Marcia, Marcia". De alguna manera, crecer con hermanos puede presentar muchas oportunidades de crecimiento y, a veces, un diente astillado.


El evangelio de hoy puede ser un consuelo para todos los que tenemos hermanos. Parece que la rivalidad entre hermanos es algo tan antiguo como el tiempo. Marta y María parecen tener una discusión sobre cómo recibir a Jesús cuando viene de visita. Mirar el contexto de Marta, María y Lázaro ayuda a comprender el contexto. Los tres son algunos de los mejores amigos de Jesús. Él se asegura de pasar y visitar siempre que esté en el área. Parece ser un lugar donde puede bajar la guardia y ser él mismo.


Las personalidades contrastantes de Marta y María son bien conocidas. Martha es trabajadora, abnegada y crítica. María es contemplativa, tranquila y sensible. Podríamos suponer que Martha es la mayor de las dos. Tiene todas las marcas de un niño mayor. Quiere dominar a su hermana menor. ¿De dónde viene este impulso? Probablemente muchas veces, mientras crecía, Marta tuvo que hacerse cargo de María y asegurarse de que ella hiciera sus quehaceres. Quizás ella se quedó a cargo cuando los padres tuvieron que ausentarse de la casa por unas horas. Está acostumbrada a mandar a su hermana pequeña. María lo aceptaría, no queriendo molestar a su hermana mayor. Hoy, sin embargo, cuando Jesús está de visita, ella se asegura de colocarlo en el centro de atención.


Todos podemos caer en la trampa de culpar a los demás por nuestro mal comportamiento. Marta intenta justificarse criticando a María. Quizás Marta estaba cohibida con Jesús. Tiene celos de María, que se siente completamente a gusto frente a Jesús. La acusa de perezosa, de querer justificar su propio comportamiento.


Jesús entrega el premio a María. Es más importante en este momento pasar tiempo con él. No viene a buscar comida caliente. Viene para estar con ellos. Marta no se siente digna de recibir el cariño de Jesús. María se sienta a sus pies, extasiada por la atención que está recibiendo. Jesús se siente amado y en casa. El simple hecho de estar en la casa de estos tres hermanos llena su corazón de alegría.


Hoy, trata de pensar en tus hermanos y recuérdalos con una sonrisa. Luego, reflexiona sobre cómo te ayudaron a seguir a Jesús, ¡incluso simplemente poniendo a prueba tu paciencia! Dios bendice esos pequeños momentos.

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